Seis veces campeona de España absoluta, olímpica en Río 2016 y París 2024, finalista mundial y medallista en Copas del Mundo, Ana Pérez Campos conoce de primera mano lo que exige la alta competición. También sabe que una carrera deportiva puede construirse al máximo nivel sin renunciar a la formación ni al futuro profesional.
Integrada en PROAD desde 2015, primero en el programa de atención al menor y después en el programa general, ha compaginado la gimnasia con su formación: un CFGS en Educación Infantil y, actualmente, el grado de Periodismo en la UCM. En esta entrevista habla de exigencia, lesiones, planificación y de por qué construir un futuro fuera del deporte no resta ambición, sino que aporta tranquilidad.
Pregunta: ¿Cómo y cuándo descubriste tu pasión por la gimnasia? ¿Hay alguna anécdota que te marcó en tus primeros años como deportista?
Ana: Recuerdo que fue algo así como amor a primera vista, mi hermano hacía gimnasia y siempre venía a casa contándome sus batallitas, eso me generó muchísima intriga así que pedí a mis padres que me llevasen a ver qué era eso de la gimnasia artística. Desde ese momento tuve claro que quería hacer gimnasia. La verdad es que no recuerdo alguna anécdota en concreto en los primeros años, lo que si recuerdo es que me pasaba todo el día haciendo el pino y la rueda lateral en todas partes.
Pregunta: Has competido en dos ciclos olímpicos completos. Si comparas a la Ana de Río 2016 con la de París 2024, ¿qué entendías entonces del alto nivel que hoy ves de forma distinta?
Ana: Bueno en 2016 yo era muy novata, tenía 18 añitos y viví la experiencia de Río como “un regalo”, obviamente no fue ningún regalo, hice mi trabajo y estuve en el momento y el lugar adecuados cuando se presentó la oportunidad, pero sí es cierto que yo no era la favorita y de cierta manera esa sensación la fui arrastrando un poco en aquella experiencia. Por el contrario, en 2024, 8 años después, pasé muchas cosas a nivel deportivo y personal que me hicieron crecer, madurar y valorar muchas cosas con respecto al deporte y lo que supone estar en unos Juegos Olímpicos. Los viví con muchísima más ilusión que aquella Anita de 18 años, saboreé cada momento, tanto bueno como malo, porque aprendí y entendí que el deporte es una etapa más en la vida, que algún día se va a terminar y que poder hacer aquello que amas es el verdadero regalo.
Pregunta: Desde la experiencia de una finalista mundial y olímpica, ¿qué parte del éxito no se ve en las estadísticas?
Ana: No se suele ver todo el esfuerzo que hay detrás, las horas y horas de entrenamiento, los dolores, la frustración cuando no sale algo, cómo cuidamos el más mínimo detalle hasta que llega el día de la competición… normalmente los medios o ciertas personas no te están acompañando las 24 horas del día y solo ven lo que pasa en la competición. Es una pena porque en una competición influyen muchos factores y no siempre se ve todo lo que llevas a tus espaldas.
Pregunta: La gimnasia persigue la perfección en cada ejercicio. ¿Cómo influye esa cultura de la excelencia en tu manera de tomar decisiones académicas y futuras decisiones profesionales?
Ana: Debo reconocer que soy bastante perfeccionista, si algo no termina de convencerme le doy vueltas hasta que siento que está perfecto, siempre busco el feedback de los profesionales que me rodean en busca de mejorar. Aunque también debo reconocer que en los últimos años he aprendido a relativizar y en ciertas facetas o ámbitos exigirme hasta cierto nivel, tratando de cuidar mi salud mental y que ciertas cosas no me generen mucho estrés, ansiedad o frustración.
Pregunta: En momentos de máxima exigencia competitiva, ¿la formación ha sido un espacio de estabilidad o una presión añadida?
Ana: Ha dependido mucho del momento del año, la verdad. Ha habido momentos en los que ponerme a estudiar en competiciones me ha hecho sentir bien, sentir que soy algo más que deportista y me ha ayudado a desconectar, pero también ha habido momentos en los que ha supuesto una carga más y he decido dejarlos un poco de lado y centrarme en el deporte, pero siempre teniendo claro que una vez pasada la competición tenía que ponerme a tope con los estudios. Siempre he pensado que la clave está en el equilibrio, en saber priorizar en ciertos momentos y confiar en tu criterio y en por qué tomas la decisión de centrarte en una cosa o en otra según el momento de la temporada.

Pregunta: Decidiste formarte primero en Educación Infantil y ahora cursas Periodismo en la UCM. ¿Qué criterio ha guiado esas decisiones académicas?
Ana: Hubo un momento de mi vida en el que estaba un poco perdida, no voy a mentir. Educación Infantil me parecía atractivo y tenía la facilidad de poder estudiarlo a distancia y así compaginarlo al 100% con los entrenamientos, ese fue el criterio que seguí en ese momento, una formación que me gustaba y que me permitía seguir exigiéndome en los entrenamientos en busca de la clasificación olímpica para Tokio 2020. Sin embargo, cuando decidí estudiar Periodismo si fue algo más vocacional, siempre me lo había planteado, pero nunca di el paso, hasta que retrasmití una competición de gimnasia, en ese momento supe que ese era mi lugar. Así que supongo que podría decir que el criterio que he usado para tomar estas decisiones siempre ha sido escucharme en cada momento y dejarme llevar por lo que quería o sentía tanto en el ámbito académico como en el deportivo.
Pregunta: Muchos deportistas posponen la planificación de su futuro por miedo a perder foco competitivo. Después de dos ciclos olímpicos, ¿crees que anticiparse te ha dado tranquilidad o ventaja?
Ana: Como he comentado antes, a lo largo de los años y debido a las lesiones he ido aprendiendo a base de palos que el deporte es una etapa en mi vida. La Anita de 20-21 años también decidió posponer su futuro porque no quería perder el foco competitivo, lo que no nos damos cuenta es que la vida pasa y si no tienes un plan B cuando llegué la retirada te pillará con una mano delante y otra detrás, porque hay veces que tienes el poder de decidir cuándo te retiras, pero hay otras que te pilla por sorpresa y no tienes margen de rectificación. A mí, vino a enseñármelo, la lesión de 2021, de repente estaba retirada y no tenía nada, aprendí que hay que cuidarse como deportista pero también como persona, no podemos olvidarnos de nosotros como personas. En ese momento cambié el foco en muchos sentidos, siento que anticiparme me da tranquilidad porque además de ser Anita la gimnasta también soy Anita la chica que estudia periodismo, Anita la que se independizó de la Residencia y se fue a vivir a un piso, estoy buscando la manera de hacer una transición paulatina del deporte a la vida y eso es fundamental para cualquier deportista.
Pregunta: Formas parte de PROAD desde 2015, cuando entraste en el PROAD ATENCIÓN AL MENOR que atiende a deportistas menores de edad y sigues formando parte del programa general. Mirando tu trayectoria, ¿qué crees que habría sido distinto si no hubieras contado con ese acompañamiento desde joven?
Ana: Desde mi punto de vista contar con este acompañamiento y esta ayuda ha sido un punto bastante importante. Tener a una persona que en cierto modo te ayude y te guíe es genial. A mí me ha ayudado mucho a la hora de buscar estudios cuando no tenía muy claro qué quería, o a la hora de recibir becas, ayudas o ciertas ventajas que como DAN tenemos y claramente desconocemos. Probablemente si no hubiera contado con esta ayuda todo se habría complicado más porque habría tenido que dedicar un tiempo que no tengo a buscar cierta información que los tutores nos proporcionan.
Pregunta: Cuando llegue el momento de cerrar tu etapa en la alta competición, ¿qué te gustaría que estuviera ya construido en tu vida profesional?
Ana: Me encantaría. Y en caso de no estar construido al 100% al menos que estuviera bastante encaminado. Por eso decía que siento tranquilidad al hacer las cosas como las estoy haciendo, porque siento que en cierto modo estoy dejando bastantes cabos atados y no creo que me sintiera perdida o desorientada si dejase de hacer deporte, porque aprendí que tengo que cuidar los demás aspectos de mi vida y me estoy preocupando por hacerlo. Obviamente me dará miedo, porque los cambios dan miedo y generan incertidumbre y saldré a un mundo nuevo sin experiencia, pero la vida es así.
Pregunta: Después de todo lo vivido, ¿qué le dirías a quien todavía piensa que para rendir al máximo nivel hay que dejar en pausa la formación?
Ana: Que se equivocan. No sé si nos lo enseñan o nos lo creemos nosotros, pero no todo gira alrededor del deporte y rotundamente no debe ser así. Que busquen otra pasión fuera del deporte y que traten de llevarla para adelante. No es necesario sacarse una carrera el ritmo que se lo sacan los estudiantes que no son DAN pero si es necesario buscar aquello que te apasiona fuera del deporte y tratar de ir puliéndolo poco a poco para que la retirada no les pille con una mano delante y otra detrás. En mi experiencia, cuando encontré otra pasión además de la gimnasia fue cuando mejor empezó a ir el deporte, me sentí capaz de hacer otras cosas que no fueran gimnasia, válida como persona y creo que eso te beneficia en la autoconfianza y en la motivación en general.