Entrevistas

Imagen promocional de karate con dos deportistas españoles. A la izquierda aparece un karateca joven de piel clara y pelo corto castaño, vestido con karategui blanco y cinturón azul. Lleva en el pecho un parche con la bandera de España y la palabra “ESPAÑA”. Está de perfil tres cuartos, con el brazo derecho levantado en gesto de saludo o celebración, sonriente, dentro de un pabellón deportivo desenfocado. A la derecha está una karateca joven de piel clara y pelo rubio oscuro recogido en coleta baja. También viste karategui blanco con la bandera de España y el texto “KARATE”, la corona del Consejo Superior de Deportes y la palabra “ESPAÑA”. Mira seria hacia la izquierda, con expresión concentrada, sobre un fondo rojo liso. En la parte inferior izquierda hay un recuadro negro semitransparente con comillas naranjas y texto blanco que dice: “Cuando la siguiente meta ya no es una competición. Lidia Rodríguez Encabo y Sergio Galán López hablan de retirada, carrera dual y decisiones que marcan el futuro.” En la parte superior derecha se ven logotipos blancos: el del Consejo Superior de Deportes, el del programa PROAD y el texto “Programa de Atención al Deportista de Alto Nivel”.

Lidia Rodríguez Encabo y Sergio Galán López, nuestros deportistas PROAD - CSD

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Hay un momento en el que la próxima meta ya no es una competición, sino una decisión de vida. Lidia Rodríguez Encabo y Sergio Galán López reflexionan sobre la transición del alto nivel, la planificación consciente de la retirada, la llegada de la paternidad y la construcción de una nueva etapa profesional. Una conversación sobre anticiparse al cambio, sostener una carrera dual y contar con el apoyo de PROAD cuando toca tomar decisiones importantes.

Pregunta: ¿A qué edad comenzasteis a practicar Karate y cómo fueron los inicios hasta conseguir esos primeros resultados deportivos que os dieron acceso a la condición de deportistas de alto nivel?
Lidia:
Empecé a practicar karate con seis años, casi como un juego. Al principio era una actividad extraescolar más, pero poco a poco fui enganchándome y entendiendo lo que suponía entrenar de verdad. Los primeros años fueron de aprendizaje y constancia, sin pensar en resultados. Con el tiempo llegaron las primeras competiciones importantes, los campeonatos nacionales y las convocatorias con la selección, y fue entonces cuando tomé conciencia de que podía aspirar al alto nivel. Todo fue bastante progresivo y muy ligado al trabajo diario y al apoyo de mis entrenadores y mi familia.
Sergio:
Comencé a hacer karate con 4 años. Tengo que reconocer que, en mi caso, todo fue muy rápido. Ya desde muy pequeño, con 9 años, acudí al Campeonato de España en categoría alevín y pude obtener la medalla de oro. Más adelante, con 15 años, en categoría cadete, también obtuve el oro en el Campeonato de España, lo que me dio acceso al Campeonato de Europa y, en mi primer año con la selección, pude proclamarme campeón de Europa. He de reconocer que los buenos resultados llegaron muy pronto, pero también porque trabajé para ello desde muy pequeño.

Pregunta: Ambos habéis llegado al alto nivel mientras cursabais estudios obligatorios y superiores. ¿Cómo conseguisteis compaginarlos? ¿Cuál fue vuestra motivación o estrategia para conseguirlo?
Lidia: No fue fácil, pero siempre tuve claro que los estudios eran tan importantes como el deporte. La clave estuvo en la organización y en aprovechar muy bien el tiempo. Había épocas muy exigentes, sobre todo en secundaria y en la universidad, pero intentaba adelantar trabajo cuando podía y ser constante. Mi motivación principal era tener un futuro profesional más allá del deporte, sabiendo que la carrera deportiva no es eterna y que la docencia es mi vocación.
Sergio: Desde muy pequeño, mis padres me inculcaron que debía mantener siempre una buena relación entre el deporte y los estudios. No podía ser campeón de Europa y suspender en el colegio, por lo que siempre he tenido presente que los estudios eran muy importantes para mi futuro. Una vez fui deportista de alto nivel, tuve la suerte de obtener un patrocinio con la UCAM, donde me ayudaron a cursar mi carrera a distancia. De esta manera, podía seguir entrenando mañana y tarde y organizarme con los estudios de la forma que mejor me viniera.

 Pregunta: Y, ¿cuáles fueron las mayores dificultades que tuvisteis que superar para mantener el equilibrio entre deporte y estudios?
Lidia:
Sin duda, la falta de tiempo y el cansancio. Había semanas con muchos entrenamientos, viajes y competiciones, y al volver tocaba ponerse a estudiar. A nivel mental también fue duro, porque a veces sentías que no llegabas a todo. Aprendí a priorizar, perdí o distancié relaciones de amistad.
Sergio: Durante el periodo de clasificación para los Juegos Olímpicos, teníamos muchos campeonatos en diferentes países. Cada dos semanas viajábamos a una parte del mundo y ahí se hacía complicado mantener una rutina de estudio o cumplir con la entrega de trabajos. Esto requirió mucho esfuerzo y disciplina para poder sacarlo adelante.

Pregunta: Ahora que habéis cerrado la etapa de alto nivel y os enfrentáis a nuevos proyectos personales y profesionales —estrenáis paternidad, Lidia con su labor como maestra de infantil y Sergio gestionando su gimnasio y su proyecto como entrenador—, ¿cómo habéis gestionado este cambio de objetivos? ¿Fue algo que planificasteis o simplemente surgió cuando llegó la oportunidad?
Lidia:
En mi caso fue un cambio bastante radical, porque dejé la carrera deportiva de un día para otro. Surgió la oportunidad de incorporarme a un proyecto educativo que me ilusionó muchísimo y tuve claro que ese era mi futuro. No fue una decisión fácil, pero sí muy convencida. Sentí que había llegado el momento de cerrar una etapa y apostar plenamente por mi vocación como maestra. Con el tiempo he confirmado que fue la decisión correcta. No se me olvidará que me llamaron estando en Rabat de competición y fue muy ilusionante.
Sergio: En cuanto a la paternidad, tenía muy claro que no quería ser padre hasta retirarme de la competición. No quería estar viajando constantemente y tener un bebé, perdiéndome muchas cosas. Por ello, en diciembre de 2024 me retiré y un año más tarde ya somos padres.

Pregunta: Durante vuestros años en el alto nivel ya dabais pasos en el ámbito profesional como entrenador, monitor o en la docencia… ¿Cómo vivisteis esa transición? ¿Fue una decisión estratégica para ganar experiencia laboral o una necesidad de tener ingresos por la escasa profesionalización del karate?
Lidia: Se dieron una serie de circunstancias que nos hicieron tirar para adelante y crear un club con un grupo de peques que ya seguían a mi cuñado, Alberto Galán. De alguna manera se unían dos cosas que para mí son fundamentales: enseñar y el karate, que es algo que me apasiona. No lo viví tanto como una estrategia pensada a largo plazo, sino como una oportunidad que surgió en un momento concreto y que encajaba perfectamente con lo que me gustaba y con lo que quería hacer.
Sergio: En karate, aunque seas deportista profesional, no se puede vivir únicamente de la competición, por lo que llevaba cinco años compaginando mi vida deportiva con mi vida profesional, dirigiendo un club de karate de alto nivel. Mis objetivos con el club siempre han sido los mismos, tanto cuando seguía compitiendo como ahora que me he retirado: ser uno de los mejores clubes de España.

 Pregunta: ¿Qué valores o habilidades del deporte aplicáis ahora en vuestro trabajo y que consideráis especialmente útiles?
Lidia: La constancia, la disciplina y la capacidad de adaptación. También la gestión emocional y el trabajo en equipo. En educación infantil, muchas situaciones requieren paciencia y autocontrol, y eso el deporte me lo ha dado.
Sergio: El deporte me ha hecho ser la persona que soy hoy en día, e intento inculcar los valores que he aprendido durante mi carrera deportiva a todos mis alumnos. Estos valores no son otros que la disciplina y la constancia, por destacar dos. Entiendo la vida y el deporte de la misma manera: para conseguir tus objetivos tienes que tener disciplina y constancia. Puedes tener el mayor talento del mundo, pero sin estos dos valores estoy seguro de que no llegas a donde quieres.

Pregunta: Desde vuestra experiencia, ¿qué os ha aportado el PROAD en cuanto a acompañamiento, asesoramiento o apoyo para gestionar carrera dual y proyectos personales?
Lidia: El PROAD ha sido un apoyo importante, sobre todo a nivel de orientación y acompañamiento. Sentir que tienes a alguien que te asesora y te ayuda a tomar decisiones en momentos clave da mucha tranquilidad, especialmente cuando estás compaginando tantas cosas.
Sergio: En mi caso, me han ayudado mucho: me han resuelto dudas siempre que las he tenido, han estado pendientes de mí, me han aconsejado… en definitiva, un apoyo fundamental para mí como deportista. Sentir que tienes un respaldo detrás, como el PROAD, es muy importante.

Pregunta: Para finalizar, mirando atrás, ¿hay alguna decisión clave —académica, deportiva o personal— que haya marcado la diferencia en vuestra carrera dual?
Lidia:
Una decisión clave fue no abandonar nunca los estudios y tener siempre claro que la formación era fundamental. También aprender a luchar por lo que uno quiere, manteniendo siempre los pies en la tierra: darlo todo en lo deportivo sin olvidar que lo más importante es lo personal. Y ahora que soy mamá, tengo aún más claro que la felicidad no puede depender única y exclusivamente de un resultado. Eso lo digo ahora, con la tranquilidad de haber cumplido el sueño de mi vida, pero es una lección que creo que merece la pena transmitir.
Sergio: Sí, podría decir que dar el paso a estudiar en la UCAM fue clave en mi vida. Con 17 o 18 años, muchos deportistas de karate dejan su carrera deportiva por centrarse únicamente en su carrera académica. Yo tenía muy claro que quería seguir con ambas, y la UCAM me ofreció justo lo que necesitaba en ese momento.

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